Aquel hombre que podría haber hablado
no dijo nada,
Y aquel que podría haber escuchado no oyó ninguna cosa.
Kandinsky
Yo canto la diferencia
que hay de lo cierto a lo falso.
De lo contrario, no canto.
Violeta Parra
La denominada “Nueva Canción”, “Canción de autor” o “Canción pensante” ha estado estrechamente vinculada desde sus albores a la poesía. Desde su lanzamiento como movimientos El Nuevo Cancionero en Argentina, la Nueva Canción Chilena, Tropicalia en Brasil, la Nueva Trova Cubana, el Canto Popular Uruguayo y artistas de Puerto Rico, México y Nicaragua, emprendieron la búsqueda personal y colectiva de un lenguaje en pos de una canción superadora en forma y contenido.
Si bien en estos movimientos abundan las canciones de factura urgente que surgen como respuesta a lo inmediato, canciones de la ternura enrabiada que estalla, siempre sus creadores estuvieron atentos a la palabra indagadora, la capaz de entrar a los espejos.
Muchos de estos artistas inclusive han acercado la obra de poetas a quienes la desconocían a través de sus musicalizaciones y han trabajado conjuntamente con muchos de ellos y a nivel continental nutriéndose los unos de los otros.
“El hecho de que hoy todos estemos haciendo un arte de emergencia no significa que consideremos que éstas sean las formas más depuradas o más profundas”, dice Mario Benedetti en un documento de 1972.
El plan de devastación ejecutado en nuestros territorios en la década del setenta dejó en los saldos una brecha oscura donde apenas algunos artistas de la generación inmediata han dado la talla del legado, no obstante seguramente está pasando a nuestro lado el que vendrá.
En la actualidad Latinoamérica cuenta con un brote importante de cantautores, nuevas camadas irrumpen en la escena de manera alentadora, más el cancionero que se está produciendo, salvo excepciones, resulta endeble ante la obra de sus antecesores.
“Trovar es un verbo de moda en el contexto de la canción latinoamericana. ¿Seguirá ese verbo teniendo significado consecuente con su origen y su historia?” […]
“El canto sin buscar, sin opinar se ha infiltrado en la canción latinoamericana critica, consecuente con su realidad social, dando origen a una trova trivial o a una trivialidad trovadoresca.” […]
“Un editorial rimado difícilmente se convierte en una buena canción, las canciones más trascendentales dicen una historia y dejan que quien las escuche saque sus conclusiones.” […]
(*Manuel Monestel)
Esto puede verse con claridad repasando las canciones en cuestión. Si bien hasta el compositor más afanoso no siempre logra ese equilibrio entre letra y música, hay un nivel compositivo que se alcanza con empeño.
“Ustedes convendrán fácilmente que un cirujano tiene que amaestrar previamente su bisturí antes de aventurarse en las entrañas del paciente. Los cantautores, los juglares de este tiempo, para operar en el campo social de sus pueblos, están obligados a concluir un aprendizaje equivalente, aunque no en las facultades universitarias, sino en dos puntos clave del planeta: las bibliotecas y los caminos de llano y de montaña. El máximo galardón a que puede aspirar un juglar de nuestro tiempo es ser investido doctor honoris causa de la universidad de la soledad, la lluvia y los caminos.” (**Patricio Manns)
Quienes nos alistemos en la senda trazada del Canto Nuevo debemos asumir la tarea del desvelo, beber del vaso de los poetas y traducir en los trastes los golpes que el pecho y la entraña dan en la espalda de la guitarra, a partir de esta porfía podremos acaso soltar, desde la hondura de los espejos, un trino que de la altura de la necesaria continuidad.
José Luis Pascual
Notas:
*Manuel Monestel.De la trova a la trivia.
** Patricio Manns. Los problemas del texto en la Nueva Canción.
Etiquetas:
Compartir
-
▶ Responde a esto